Martes, 10 Noviembre 2015 01:20

Hacia dónde va la Ciencia en México. El caso de la Química









En el mes de marzo del 2013, en el marco del Convenio Tripartita entre la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Consejo Consultivo de Ciencias (CCC), inició el Programa Hacia dónde va la Ciencia en México con la finalidad de detectar áreas de oportunidad para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en el país; así, durante 2013 y 2014  se llevaron a cabo 96 mesas redondas en alrededor de 30 áreas del conocimiento, vistas desde tres perspectivas: la académica, la tecnológica y la sectorial.

Con el fin de cubrir de mejor manera los temas y obtener visiones diferentes, la mitad de las mesas redondas se realizaron fuera de la zona metropolitana; además, un parte importante de los ponentes provenían de diversas partes del país.

En el caso de la Química, el 5 de marzo de 2013 se llevó a cabo una Mesa Redonda en El Colegio Nacional. Se contó con la participación de Plinio Sosa, Miguel Ángel Romero Martínez del Sobral, Mónica Mercedes Moya Cabrera y Guillermo Delgado Lamas. Una propuesta recurrente entre los ponentes fue la creación de nuevos centros de investigación química que ayudaran a resolver el rezago actual en temas en los que México debe ser fuerte. En particular, se comentó la necesidad de crear centros de investigación en ciencia básica, ciencia aplicada, desarrollo tecnológico e innovación, que conduzcan simultáneamente a la formación de recursos humanos de alto nivel en el área de la Química.

En 2014, en colaboración con Oliverio Rodríguez, coordinamos la edición del libro Hacia dónde va la Ciencia en México. Ciencia Química editado por el CCC, el Conacyt y la AMC, que recopila artículos de los ponentes que participaron en El Colegio Nacional y de la mesa realizada en el Centro de Investigación en Química Aplicada.

Después de la revisión de las propuestas emanadas de las mesas redondas y tras considerar su pertinencia y oportunidad, estimé necesario presentar al Conacyt una propuesta detallada que diera lugar a acciones concretas. Con esa idea, surge la tercera etapa del Programa Hacia dónde va la Ciencia en México; y así, el CCC nos brindó el apoyo para llevar a cabo una Reunión Nacional de Química, para poder realizar un análisis más detallado de las propuestas descritas en el volumen VI de la Colección.

El viernes 16 de enero de 2015 nos reunimos más de 59 expertos y líderes provenientes de diversas zonas del país, con el reto de establecer estrategias para coadyuvar en la definición de los centros de investigación que se consideraran prioritarios. La reunión nacional se organizó en 7 grupos de trabajo, cada uno enfocado a un tema de la mayor relevancia.

El tema de catálisis (Juventino García, Juan Cruz Reyes, Eusebio Juaristi, y Miguel Ángel Muñoz) propuso la creación de un centro de catálisis multidisciplinario, incluyendo temas actuales de catálisis con metales y catalizadores organometálicos, así como con organocatalizadores, catálisis enzimática, electrocatálisis y fotocatálisis. Estas líneas son deseables para desarrollarse en México, porque son problemas de interés para la industria, para la sociedad y, finalmente, de interés global. Este Centro de Catálisis facilitaría la creación de nuevas empresas que serían fuentes de trabajo para los químicos que estamos formando.

El tema de fuentes alternas de energía (Rafael López Castañares, Elsa Arce Estrada, Francisco Barnés de Castro, Héctor Calderón y Ana María Martínez) propuso en el corto plazo: la articulación y aprovechamiento de la capacidad instalada; censo de los grupos de investigación en el tema de fuentes alternas de energía; fortalecimiento de redes existentes en el tema de fuentes alternas de energía o bien creación de Redes y vincularlas con el sector productivo; fortalecer la integración de los consorcios de energía eólica, biomasa, geotérmica y solar; generación de hidrógeno, su producción, uso, almacenamiento y transporte, así como soluciones químicas para el almacenamiento de energía.

El tema de polímeros (Leonardo Ríos Guerrero, Rolando Castillo, Ramón Hernández Lamoneda, Dámaso Navarro, Oliverio Rodríguez, Enrique Saldívar Guerra, Juan Méndez Nonell, y Gerardo Trápaga Martínez) propuso generar tecnologías y ciencia para dar valor agregado a polímeros tradicionales, tales como las poliresinas, plastómeros, pinturas, productos que todos usamos y todos conocemos. A mediano plazo: generar nuevos procesos que partan de monómeros nuevos, novedosos y que generen materiales avanzados. Se hizo una propuesta específica: la creación de un laboratorio nacional de petroquímica de hidrocarburos.

El tema de la química biológica (constituida por Lourival Possany, José Luis Medina, Jaime Ruiz García,  Jorge Vázquez, Alberto Vela, Julia María Verde Star y Salvador Gallardo) concluyó que el gobierno mexicano necesita crear más centros de investigación para traer recursos humanos en una interfaz de la química medicinal y biológica a través de estos siguientes puntos. Uno de ellos es promover el desarrollo regional con ciencia básica, esto para la salud humana, pero también para aplicaciones veterinarias, agronómicas, etcétera. También se concluyó en la mesa que el Conacyt debe apoyar proyectos patentables y financiar las patentes y, en general, se busca incentivar la precisión de la química en México, especialmente entre los jóvenes.

El tema de la química medicinal (Lena Ruiz Azuara, Guillermo Delgado, Javier Hernández Martínez, Enrique Hong Chong, Miguel Lazcano, Gabriel Gójon, Gabriel Navarrete y María Alejandra Rojas Molina), considerando que la química medicinal es la disciplina que está a la vanguardia en el desarrollo de nuevos fármacos, planteó la creación de un Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo en Química Medicinal. Elaborar una base de datos y una cartera de investigadores que realicen investigación en el área. Creo que se podría contar en México con 10, 20 o 30 mil compuestos cuyo origen puede ser sintético, natural o biotecnológico, para hacer una base de datos de aquéllos que tengan la posibilidad de una aplicación a mediano plazo.

El tema de la química sustentable (Jorge Ibáñez, Raymundo Cea, Luis Godínez, Pedro Luis López de Alba, María Eugenia Mendoza y René Miranda Ruvalcaba) propuso que todas las carreras de áreas químicas, tengan a la química sustentable de una manera explícita en su plan de estudios. Se hizo la sugerencia de crear laboratorios regionales de apoyo analítico: muchas instituciones batallan al no tener los equipos analíticos necesarios para sus investigaciones, si hubiese laboratorios regionales de apoyo analítico se podría avanzar mucho.

El tema de síntesis química (Miguel Ángel Romero Martínez, Rosa Elva del Río, Eduardo Peña Cabrera, Jorge Peón, Fernando Sartillo Píscil, Joaquín Tamariz y Gabriel Cuevas) argumentó que se necesita establecer un centro de incubación de empresas con fuerte énfasis en protección intelectual. Establecer un departamento de relaciones públicas  e industriales para buscar y establecer nexos con posibles inversionistas que apuesten a las innovaciones en síntesis. Creación de instituciones de investigación alrededor de centros industriales con el objeto de que suceda una simbiosis. En los centros de investigación que se creen los investigadores y estudiantes deben ser capaces de crear sus propias empresas con las innovaciones que ellos mismos desarrollen. Se deben crear centros de servicio analítico para dar servicio a la industria y las universidades e instituciones de investigación con menos recursos.

La química es una ciencia fundamental para el desarrollo de México y es por lo tanto esencial que goce de suficiente apoyo gubernamental para contar con científicos que inicien programas de investigación en los temas de frontera que ya dan evidencia de su relevancia para incrementar el bienestar de la humanidad. Esos nuevos conocimientos sentarán también las bases para la creación de las empresas industriales que hagan posible la producción de los derivados químicos necesarios para la alimentación, la buena salud, el transporte y la comunicación de todos los mexicanos.


El autor es miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

 

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