Lunes, 02 Noviembre 2015 19:28

Salud mental y adicciones: investigación básica









El cerebro pesa sólo kilo y medio, pero es un órgano muy complejo. Las neuroimágenes nos han permitido conocer los sitios más importantes del placer y de las emociones y entender los sitios en los que interactúan las drogas. Múltiples estudios realizados por Volkow y colaboradores muestran diferentes zonas del cerebro que se iluminan dependiendo de la droga que se consumió, así como la forma en que se distribuye la droga y sus metabolitos se alteran cuando se toman dosis mayores de la droga. El mismo grupo también ha demostrado que hay sitios específicos donde actúan las drogas, por ejemplo la cocaína, prende a la amígdala en el cerebro.

La adicción es una enfermedad y no un comportamiento criminal o debido a una personalidad; es muy importante que se entienda cuáles son sus causas. Un adicto no puede dejar la droga aunque se lo proponga o sólo con fuerza de voluntad, porque la exposición crónica a drogas modifica los circuitos cerebrales.

Cuando se habla de investigación ya sea básica o aplicada, es necesario pensar tanto en prevención como en tratamiento. La investigación ha demostrado que la exposición crónica a diversas drogas induce patrones de cambios cognoscitivos que pueden o no ser reversibles, especialmente en los procesos de atención, memoria y funciones ejecutivas; y que existen factores genéticos que pueden predisponer al consumo adictivo de este tipo de sustancias.

La identificación de variantes genéticas y el reconocimiento de las vías proteicas involucradas facilitará el desarrollo de diagnósticos precisos que son importantes para la identificación del individuo en riesgo y para generar tratamientos específicos.

Sir William Osler (1882), padre de la medicina interna, decía “El día en que la medicina pudiera entender la variabilidad entre los individuos, podría ser una ciencia y no un arte”. Con esto podemos inferir que los conocimientos científicos de la genética adquiridos recientemente, nos permiten reconocer algunas de las causas genéticas que influyen en el comportamiento adictivo y que la susceptibilidad individual implica la variabilidad de la respuesta biológica en función de las características individuales.

¿Por qué ciertos individuos son o se vuelven susceptibles o más vulnerables que otros?

La respuesta es compleja, los genes se prenden y se apagan, cambiando la producción de los neurotransmisores y dependerá de las zonas del cerebro que estén involucradas que cambie el comportamiento. Los diferentes comportamientos dependen no sólo de la expresión de los genes, sino también de las experiencias sociales de los individuos.

Los cambios en la expresión de los genes pueden ser genéticos o epigenéticos. Los primeros implican que la secuencia específica de nucleótidos que forman el DNA es la que cambia. Basta con que cambie un nucleótido para cambiar el aminoácido que tiene una proteína. El cambio de nucleótido produce que la proteína sea más o menos funcional. Estos cambios en el DNA se conocen como polimorfismos y hacen al individuo más susceptible a enfermedades como la depresión o a las adicciones. Por ejemplo un polimorfismo en el alelo G en el gen ? receptor de opioides confiere dependencia al opio. Otro ejemplo es en los individuos que son adictos frecuentes a la cannabis, se observa que cuando tienen un genotipo determinado de la catecolamintrasferasa se producen con más frecuencia episodios esquizofrénicos. Estos episodios están relacionados con los individuos que tienen el genotipo Val /Val.

Los cambios epigenéticos se heredan pero no están ligados a las secuencias del DNA y se modifican con relación al entorno en el que vivimos, como por la edad, la dieta, el tabaco y las drogas. Los cambios epigenéticos por metilación o deacetilación del DNA son capaces de silenciar o prender a los genes. Por ejemplo, la cocaína cambia la regulación de la heterochromatina y al cambiarla las zonas que estaban silenciadas se activan y al activarse van a cambiar los circuitos en nuestro cerebro, y esto es lo que está relacionado con los cambios adictivos. Asimismo, los mecanismos epigenéticos contribuyen a la plasticidad estructural, sináptica y de comportamiento regulando la expresión de redes de genes en el cerebro. Las drogas alteran los perfiles de expresión de las redes de genes en regiones específicas del cerebro produciendo cambios a largo plazo en los circuitos neuronales que llevan a la búsqueda compulsiva e ingesta de drogas.

Las emociones en los adultos ocurren en la corteza frontal mientras que en los adolescentes ocurren en la amígdala, el cerebro que está todavía en desarrollo puede sufrir cambios que lo llevan más fácilmente a la adicción y a efectos dañinos más severos.

Estudios recientes, realizados en animales de laboratorio, muestran que también se pueden producir cambios epigenéticos en etapas prenatales, produciéndose cambios in utero, que resultan en efectos en la adolescencia, pero también se han demostrado cambios producto del efecto en las células reproductivas, por ejemplo en roedores que se hacen adictos a la cocaína, en la siguiente generación las hembras requieren más cocaína que los machos, esto quiere decir que existen cambios en el espermatozoide y que los cambios no solamente ocurren en el útero.

Existen otros factores ambientales que tienen que ver con la susceptibilidad a la adicción, como son las enfermedades mentales, el abuso físico o sexual, ser testigo de violencia, la disponibilidad de la droga, los pares que se drogan y no saber manejar el estrés. Donde todo esto está relacionado con nuestros neurotransmisores que van a regular la conducta. La dopamina es un neurotransmisor asociado con la adicción. Similar a la adrenalina que interviene en los procesos que controlan el movimiento, las respuestas emocionales y la habilidad de experimentar placer y dolor. Se relacionan las zonas de dopamina que se prenden con si el individuo tiene o no tiene sensación placentera al ser tratado con metilfenidato y se pueden observar diferencias, dependiendo de la cantidad de receptores que se tengan de dopamina se obtendrá una respuesta distinta.

Las diferencias en la capacidad de metabolizar las drogas también podrían tener un rol relevante en la adicción. En México se está incrementando la adicción a las anfetaminas. Entre los individuos que consumen anfetaminas y metanfetaminas se observa que existen diferencias metabólicas, la mayoría de los individuos son metabolizadores regulares, pero existen individuos que son ultrametabolizadores.

No todo es genética, un estudio en monos, en el que primero están aislados y los hacen adictos, en una segunda etapa los ponen a interaccionar y se observa que los monos que dominan cuando no están estresados se drogan menos, mientras que los subordinados van a drogarse más, es decir, va a depender del ambiente social en el que están los individuos.

Se necesitan tratamientos integrales, la búsqueda de nuevas terapias donde se desarrollen y prueben nuevos compuestos activos, terapia individualizada e inmunoterapia/vacunas. Aunque también buscar terapias precisas y no individualizadas donde se identifiquen las firmas epigenéticas que definan el tipo de adicción en grupos de individuos que podrán llevar tratamientos nuevos que eviten la compulsión y la recaída y así poder silenciar los genes que estén prendidos. Incrementar la investigación científica para prevenir la adicción y lograr tratamientos específicos, precisos y eficaces, que es hacia donde tenemos que ir.


La autora está adscrita al Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM

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