Miércoles, 14 Noviembre 2018 16:33

Alfonso Larqué

Incorporación de un árbol de la selva tropical mexicana para producir alimentos sin destruir el ambiente, reducir la importación de granos y favorecer la conservación de dichas selvas.

Alfonso Larqué Saavedra*

Miembro del Comité de Tecnología y Diseño Comité de Tecnologia y Diseño



México es deficitario en la producción de granos para la alimentación. Somos el primer importador de maíz en el mundo y necesariamente se tiene que hacer un análisis cuidadoso para explicar por qué nuestro país ha alcanzado niveles de dependencia tan elevados, que según lo reportado es del orden de 38% en maíz, 90% en arroz y 45% en trigo.

Ante este reto y considerando que en México existe la experiencia milenaria de saber hacer agricultura y que además tenemos un país con una megabiodiversidad por demás reconocida en la que se incluyen numerosos organismos de los diferentes reinos que se ha demostrado podrían incluirse en la alimentación del futuro, se propone el incorporar el sector forestal de la selva del trópico mexicano para paliar la demanda de alimentos con base en la cosecha de productos del árbol conocido como Ramón.

Este árbol está referido en los libros sagrados de los mayas, el Chilam Balam y el Popol Vuh, que indican su importancia como planta comestible, lo que permite deducir que al menos durante los últimos 500 años este árbol ha sido utilizado con dicho propósito por los habitantes de esta región del país. La información señala que también etnias de los estados costeros desde Sinaloa a Chiapas y de Tamaulipas a Quintana Roo han utilizado desde hace siglos productos de este árbol para la alimentación. Lo anterior aunado a los resultados positivos producto de la investigación que han reportado los estudiosos de esta especie en los últimos años que señalan la veracidad del uso actual de este árbol por la población peninsular del sureste mexicano de que su follaje es forraje y las semillas son utilizadas en mezclas con maíz para hacer tortillas o consumido como golosina, entre otros muchos referentes en la alimentación.

Dentro de las políticas de conservación de los recursos naturales la producción de alimentos es un tema central. Por mucho tiempo se ha declarado que la producción de alimentos es una actividad destructiva desde un punto de vista ecológico. Ante estas afirmaciones, que enmarcan la actividad agrícola o pecuaria, hace una década, científicos del Banco de Germoplasma del trópico mexicano, del parque científico tecnológico de Yucatán, establecieron el presente proyecto y han generado información que permite sustentar la propuesta de obtener alimentos sin destruir el medio ambiente.

El ramon es un árbol frondoso y perenne que llega a medir hasta 40 metros de altura y más de un metro de diámetro, que lo convierte en una esponja fijadora de bióxido de carbono. Se señala además que es resistente a la sequía, de lo que se deduce que es altamente eficiente en el uso del agua. Que es además un árbol productor de al menos cien kilos de semilla al año, que lo convierte en una especie digamos “mágica” ya que supera por mucho la producción de semillas comestibles de otras especies arbóreas como la nuez o el piñón. Por los registros, se sabe además que puede vivir al menos cien años lo que es un indicador de que podríamos cosechar sus semillas año tras año durante ese tiempo, si se establecieran plantaciones comerciales con esta especie para restaurar zonas perturbadas o degradadas por la actividad pecuaria o agrícola.

Debe de agregarse que de las semillas se obtiene una harina de una muy alta calidad nutricional, esto es que es orgánico, tiene alto contenido de proteína, fibra, minerales y como se ha demostrado no tiene gluten. Datos semejantes de alta calidad se reportan para el forraje que se produce y se utiliza con fines pecuarios. Los informes del Instituto Nacional de la Nutrición de México, desde los años 50, los generados por el Centro de Investigación Científica de Yucatan y los análisis reportados por laboratorios de Estados Unidos y Canadá en años recientes, confirman que la calidad de la harina de la semilla del Ramón es alta comparada con harinas de las gramíneas.

Reiterando, este árbol, es una especie dominante y se encuentra en grandes cantidades en las selvas del trópico mexicano y también en los huertos familiares de los mayas. Además está presente en las selvas y bosques de los estados colindantes con el Golfo de Mexico y el Océano Pacifico y otros estados de nuestro país. Con estos antecedentes se podría proponer a este árbol inmerso en nuestra biodiversidad como una deseable innovación y que podría integrarse a formar parte de la nueva revolución verde, que se ha mencionado como urgente.

Con lo que tenemos en nuestras selvas y solares mayas podemos favorecer a atender la demanda de alimentos y reducir la pobreza alimentaria, además de contribuir a mitigar el cambio climático, temas a los que el gobierno debe de dar prioridad aunado al hecho de que favorecería el reducir la tala de nuestras selvas porque se aplicaría la premisa de que “no hay mejor inversión que cuidar lo que te da de comer”.

En la península de Yucatan por ejemplo se cuenta con al menos 5 millones de hectáreas de Selva Tropical, área que es suficiente para iniciar la cruzada para la incorporación del modelo de árboles perennes en la producción de alimentos en su más amplio contexto. Si se considera que un árbol produce 100 kg de semillas por año se podrían cosechar al menos 20 toneladas de semillas por hectárea por año. Si esto se multiplica por 5 millones de hectáreas de selvas en la Peninsula de Yucatán, tendríamos un gran total que permitiría reducir la importación de granos por lo menos para el sector pecuario.

El modelo es sencillo por lo que vale la pena ponerle atención y consiste básicamente en retomar la recolección de semillas como una actividad central en la alimentación. La recolección de alimentos empezó hace 14mil años o sea antes de la revolución neolítica o invención de la agricultura, según refiere un artículo recientemente publicado en la revista PNAS, de Estados Unidos.

En fechas recientes se ha generado una nueva agroindustria con base en el ramón y se estableció una empresa de base tecnológica llamada Kishur basada en este árbol y que ya está produciendo productos comerciales a partir de la semilla del árbol. Ha establecido 15 centros de acopio en los estados de la península de Yucatán, que han empezado a generar empleos e ingresos a numerosas familias que habitan las zonas aledañas a la Selva Tropical

En resumen se ha presentado el proyecto que permitirá reducir la importación de granos. Propuesta que deberá cotejarse a la brevedad posible para ser incorporada como innovación, que es amigable al ambiente y poco demandante de altos insumos agrícolas y sobre todo porque incorporara en un alto porcentaje al sector campesino del sureste mexicano.



*Coordinador de Agrociencias, Academia Mexicana de Ciencias,
Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias,
Centro de Investigación Científica de Yucatán.

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