Miércoles, 12 Diciembre 2018 09:22

Ricardo Tapia

¿El fin del debate sobre la legalización-regulación de la cannabis?

Dr. Ricardo Tapia Ibargüengoytia

Comité de Ciencias Naturales Comité de Ciencias Naturales



La conclusión del gran debate nacional sobre la marihuana organizado por el gobierno de Peña Nieto, que tuvo lugar en enero y febrero de 2016, representó lo que parecía un gran logro, ya que permitiría la liberación de miles de jóvenes encarcelados solo por portación de más de 5 gramos de la cannabis, según lo anunciado por el entonces Secretario de Gobernación Osorio Chong. Sin embargo, esto no ocurrió por razones incomprensibles, a pesar de que desde noviembre de 2015 se aprobó la sentencia del ministro Zaldívar en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la que declaró inconstitucional la prohibición del uso de la planta. Han transcurrido tres años para que, ahora sí, y con base en la reciente resolución de la SCJN que sentó jurisprudencia, todo indica que el debate finalizará con la despenalización y regulación del el uso médico y recreativo de la marihuana, y de manera definitiva se deje de criminalizar la simple posesión de la cannabis. Esto parece que ocurrirá muy pronto, a juzgar por lo expresado por la próxima Secretaria de Gobernación. Según las notas periodísticas, la propuesta de la exministra Olga Sánchez Cordero es similar al proyecto de ley elaborado por el entonces senador Roberto Gil, en abril de 2016.

Mientras todo esto sucedía, las publicaciones científicas y médicas sobre la marihuana se multiplicaron. En marzo de 2016 apareció en la revista médica The Lancet, una de las más prestigiadas del mundo, un largo artículo con 432 referencias, titulado (traduzco) “La salud pública y la política internacional sobre drogas”. El artículo está firmado por una comisión (The Johns Hopkins Lancet Commission on Drug Policy and Health), formada por investigadores del Estados Unidos, el Reino Unido, México, Malasia, Suiza, Polonia, Hungría, Portugal, Myanmar, Nigeria, India, República Checa, Canadá y Colombia, y expone una gran cantidad de datos que demuestran que la prohibición de las drogas no solo ha fracasado rotundamente en el objetivo de reducir el consumo de drogas y de “aumentar la salud y el bienestar de la humanidad”, que era el objetivo de la reunión internacional de 1961 en la que muchos países establecieron la prohibición (incluyendo la marihuana, que hasta entonces no había sido incluida oficialmente entre las drogas dañinas), objetivo que fue ratificado por la UNGASS de 1998, sino que ha generado múltiples daños a la salud pública en lugar de beneficios. Traduzco, del Resumen Ejecutivo: “Ninguno de estos acuerdos internacionales se refiere a los modos en que la prohibición puede afectar la salud pública…. La prohibición ha generado una economía paralela manejada por redes criminales. Tanto estas redes, que usan la violencia para proteger sus mercados, como la policía y a veces las fuerzas militares o paramilitares que los persiguen, contribuyen a la violencia y a la inseguridad en las comunidades afectadas por el tránsito y la venta de drogas. En México, el dramático aumento en los homicidios desde que el gobierno decidió usar las fuerzas militares contra los traficantes de drogas en 2006 ha sido tan grande que ha reducido la esperanza de vida en el país… Los enfoques científicos y de salud que deberían ser parte de la política sobre drogas han sido relegados por la insistencia en la prohibición… Los países no han reconocido y corregido los daños a la salud y a los derechos humanos que la prohibición de las drogas ha causado y, al hacerlo, no cumplen con sus responsabilidades legales. Fácilmente encarcelan gente por ofensas menores, pero olvidan ofrecerles servicios de salud en las cárceles. Reconocen la existencia de los mercados ilegales no controlados como consecuencia de sus políticas, pero hacen muy poco para proteger a la gente de las drogas tóxicas y adulteradas, que son inevitables en los mercados, o de la violencia de las organizaciones criminales, frecuentemente empeorada por la policía. Desperdician recursos públicos en políticas que no impiden el funcionamiento de los mercados, y pierden oportunidades para invertir correctamente en adecuados servicios de salud para la gente, demasiado asustada para buscar esos servicios.”

También en relación a la salud, pero específicamente sobre la marihuana, la National Academies Press (NAP), que reúne a las Academias de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EEUU, publicó en enero de 2017 un libro titulado (traduzco) “Los efectos sobre la salud de la Cannabis y los canabinoides: Estado actual de las evidencias y recomendaciones para la investigación”. Este trabajo, escrito por un comité ad hoc, es una continuación de dos importantes estudios publicados por la NAP en 1999 y 2000, mismos que cité en un artículo publicado en estas mismas páginas de “La Crónica de hoy” (octubre de 2014), titulado “Sobre la legalización de la mariguana” ,como sigue: Una fuente de información ineludible sobre los efectos de la cannabis la constituyen dos libros publicados por el Institute of Medicine de la Academia de Ciencias de EEUU, titulados: “Marijuana and medicine. Assessing the science base” (1999, 288 pp.), y “Marijuana as medicine? The science beyond the controversy” (2000, 216 pp.). Estos libros, en adelante citados como “1999” y “2000”, revisan extensamente la información sobre la cannabis hasta esos años, con una amplísima bibliografía. En el prefacio del primero de estos libros se concluye: “Los adelantos en la ciencia de los cannabinoides durante los últimos 16 años han abierto una gran riqueza de oportunidades para el desarrollo de drogas de tipo cannabinoide de uso médico. Los datos acumulados sugieren una gran variedad de indicaciones, particularmente para eliminar el dolor, evitar la emesis y estimular el apetito. Para los pacientes que sufren simultáneamente dolor severo, náusea, y pérdida del apetito como aquéllos con SIDA o bajo quimioterapia, las drogas cannabinoides pueden ofrecer un alivio de amplio espectro que no se encuentra en ningún otro medicamento único. La mariguana es una droga poderosa con una gran variedad de efectos. Sin embargo, los efectos dañinos para los individuos, desde la perspectiva del posible uso médico de la mariguana, no son necesariamente los mismos que los efectos físicos que causa el abuso de las drogas.”

En el reciente libro de la NAP, de más de 450 páginas, se revisaron más de 10,000 artículos científicos y médicos sobre la cannabis, publicados de 1999 a 2016, y de esta revisión se concluyen sus posibles efectos dañinos y benéficos, clasificados como Evidencia conclusiva, Evidencia sustancial, Evidencia moderada, Evidencia limitada, y Evidencia negativa o insuficiente para apoyar una asociación entre un efecto, dañino o benéfico de la cannabis.

Ojalá que la acumulación de todos estos datos (solo he citado los libros y artículos recientes más extensos, pero abundan las publicaciones recientes en las revistas científicas de medicina) ayuden a eliminar las dudas y objeciones que aún muchas personas tienen para aceptar la despenalización-regulación del uso de la cannabis, en beneficio del ejercicio de la autonomía personal de los adultos.



Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

Investigador Emérito, División de Neurociencias, Instituto de Fisiología Celular, UNAM

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