Miércoles, 08 Abril 2020 09:44


Hace unos días Alejandro Guzmán, uno de mis estudiantes, me preguntó si me había enterado del fallecimiento del Dr. Berridge. No estaba al tanto y la noticia me entristeció mucho. Conocí a Sir Michael, en 1978 cuando participé en mi primer congreso internacional en Dresden (FEBS meeting). En esos momentos yo estaba terminando mi Doctorado en México y preparando mi salida a Brown University (Rhode Island, USA) para hacer mi posdoctorado con John Fain. John, quien falleció hace algunos años, estaba realizando una estancia sabática con Berridge en Inglaterra para incorporar el sistema del fosfatidil-inositol/calcio a sus investigaciones en Brown. Durante el congreso me reuní en varias ocasiones con John y Mike para platicar de los retos que nos planteaba la investigación en el área. Incluso, recuerdo que hicimos juntos el obligado viaje en una barquita por el Río Elba. Dresden es una ciudad muy bella, pero en ese tiempo aún persistían muchas huellas de la destrucción causada durante la segunda guerra mundial. Se percibía la opresión, la falta de interés hacia Alemania de Este por parte del Soviet Supremo y sobretodo la falta de libertad. La gente de esa zona es muy amable y su música encantadora y alegre; la población hablaba alemán y algo de ruso, pero ni inglés, ni castellano, así que tuve que echar mano de mi escasísimo conocimiento del bello, pero complejo, idioma de Goethe.

Hacía poco que se le había otorgado el Premio Nobel a Earl Sutherland, por sus hallazgos sobre el AMP cíclico como el primer “segundo mensajero” conocido. Se le llama así a las substancias que se generan por la acción de hormonas, neurotransmisores y factores de crecimiento (primeros mensajeros) y que participan propagando en el citoplasma la señal que conduce a la respuesta celular a estos agentes. Se sabía que algunas otras hormonas y neurotransmisores generaban un recambio (síntesis y degradación) intenso de los fosfolípidos que contienen inositol (llamados fosfoinosítidos) y que dicho recambio se asociaba a las acciones del calcio intracelular. La relación entre dicho recambio y el calcio intracelular era un misterio. Mike fue uno de los investigadores que contribuyeron en forma clave a lo que hoy sabemos de esto, su participación fue fundamental en descubrir al inositol 1,4, 5-trifosfato (IP3) como un segundo mensajero. Hoy sabemos que el IP3 se genera, junto con el diacil glicerol (otro mensajero intracelular) por la hidrólisis del fosfoinosítido PIP2. El IP3 viaja para hacer contacto y favorecer la apertura de unos canales (receptores de IP3) que liberan calcio de vesículas que acumulan a este ión con gasto de energía en el interior de la célula. Los incrementos en calcio libre en el citoplasma y el diacil glicerol activan diversas enzimas (principalemente cinasas de proteína) que modulan, el metabolismo general de las células, y dependiendo de su tipo (hepáticas, adiposas, plaquetas, neuronas, etc.) su motilidad, la secreción, contracción e incluso la expresión de genes. Estos elementos forman parte de la respuesta celular a agentes del medio interno. No extraña, por lo tanto, que participen tanto en el mantenimiento de la salud como en la génesis de enfermedad, y que su conocimiento esté incluido en los libros de bioquímica, biología celular, fisiología, farmacología, las neurociencias y de muchas de las especialidades biomédicas. Muchos hemos intentado contribuir al campo de la señalización pero tenemos que estar conscientes de que nos apoyamos en los hombros de gigantes, con aportaciones fundamentales. Mike, sin duda, está entre ellos.

Mike nació en lo que actualmente es Zimbabue, en el sur del continente africano. Allí realizó sus primeros estudios de zoología y química y se enamoró de la naturaleza, particularmente de los insectos. Realizó su Doctorado en el Departamento de Zoología en la Universidad de Cambridge bajo la dirección de quien era considerado padre de la fisiología de los insectos, Sir Vincent Brian Wigglesworth. Posteriormente realizó su posdoctorado en la Universidad de Virginia y trabajó un tiempo en la Case Western Reserve University. Regresó a la Universidad de Cambridge y fue allí donde desarrolló la mayoría de su vida académica. Fue en Case Western donde inició su trabajo sobre la secreción de las glándulas salivales de la mosca, el papel de la serotonina y el AMP cíclico. Así que, estudiando “cómo escupen las moscas” se pudo avanzar hasta lograr determinar el papel del IP3. Uno más de los ejemplos de cómo el estudio básico conduce a descubrimientos inesperados de gran importancia. Me entristece mucho su partida y que haya muerto sin recibir el Premio Nobel, cosa que muchos de los del campo esperábamos que ocurriera hace muchos años.

Mike no fue solamente un gran científico, fue un hombre amable, discreto y sencillo. Seguramente tenía una memoria extraordinaria pues en diversas ocasiones en que coincidimos en eventos y me acerqué a saludarlo, me saludaba por mi nombre y me preguntaba sobre mi trabajo en México mostrando un genuino interés. Muchas de las personas que trabajaron con él lo recuerdan como un gran maestro y ser humano excepcional. Seguramente muchas notas aparecerán, particularmente en revistas científicas sobre la vida y obra de Sir Michael J. Berridge. Menciono algunas “ligas” incluyendo una conferencia en el Karolinska y otra en la Fundación March.



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