Viernes, 29 Mayo 2020 10:38

Lorenzo Martínez, científico y ser humano excepcional

Miguel José Yacamán, miembro del CCC




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El 24 de mayo del 2020 falleció, en su cumpleaños sesenta y nueve, el Dr. Lorenzo Martínez Gómez después de una larga batalla con el cáncer. El Dr. Martínez era investigador Titular C del Instituto de Ciencias físicas de la UNAM, Investigador Emérito de SNI y Premio Nacional de Ciencias. Su fallecimiento ha producido una gran tristeza entre la comunidad científica mexicana. Lorenzo era un físico con especialidad en Metalurgia y Ciencia de materiales con una gran capacidad de identificar los puntos importantes de un tema científico y una habilidad fuera de serie para resolver problemas. Nacido en Coahuila, fue hijo de uno de los mas destacados doctores en Agronomía de México

Mi interacción con Lorenzo comenzó cuando fui nombrado director del Instituto de física de la UNAM. Lorenzo era miembro del departamento de Estado solido y era el líder de un grupo de metalurgia. Surgió entre los dos una amistad muy entrañable, que duro 35 años.

En los años sesenta y parte de los setentas la investigación de materiales estaba centrada en la metalurgia. Era la época de oro de la industria siderúrgica y se requerían doctores en Metalurgia para apoyar dicha industria, y para formar nuevos cuadros. La UNAM, el IPN y otras instituciones trataron de formar investigadores enviando al extranjero a un numero importante de estudiantes. Cuando estos jóvenes regresaron a México, el país pasó de unos cuantos doctores en Metalurgia, a casi 30. Sin embargo, por muchas razones, este grupo no se consolido y casi todos ellos se alejaron de la investigación. La segunda ola de jóvenes llego en los ochentas. Para entonces la investigación en Metalurgia estaba declinando y surgía en su lugar la ciencia de materiales. Lorenzo, recién llegado de Stanford donde trabajo con William Nix (uno de los gigantes de la ciencia de materiales en EUA) , se convirtió en el líder natural de esa área de la ciencia. A diferencia del primer grupo, la segunda camada de doctores permaneció en la academia y se empezó a organizar doctorados en Ciencia de materiales. El Dr. Martínez tuvo muchas contribuciones científicas, pero siempre se caracterizó por buscar la aplicación de la investigación a problemas de gran impacto social. En esas épocas a la mayoría de la comunidad científica no le gustaba la ciencia aplicada. Lorenzo fue un pionero en ese campo y fue tan exitoso que se volvió un ejemplo para los jóvenes. Menciono dos ejemplos que describen la obra de Lorenzo. El primero, fue en el sismo de 1985, en que UNAM organizó brigadas de apoyo a las victimas. Una de ellas fue del instituto de física, el cual tenia personal mecánico experto en soldadura. Este grupo se trasladó a un edificio en la colonia Roma en el cual había gente atrapada y era necesario cortar la varilla para recatar a las personas. Lorenzo se integró a esa brigada y durante el trabajo notó que muchas varillas habían fallado en la soldadura que las unía. Entonces, tomó muestras y las analizo en el laboratorio. El resultado fue claro: el método y el material usado para soldar era inadecuado. La falla estructural del edificio estaba vinculada a la mala soldadura. Los gremios profesionales, a veces, son territoriales y les cuesta trabajo aceptar que alguien de un campo diferente encuentre algo importante. Lorenzo tuvo que dar una batalla muy fuerte, pero al final su investigación fue incuestionable y sus métodos de soldadura se incluyeron en el reglamento de construcción de la Ciudad de México. Estoy seguro que muchas vidas se salvaron en los terremotos posteriores gracias a Lorenzo.

Un segundo ejemplo ocurrió en 1989. Fui invitado por el Rector de la Universidad de Campeche, Tirso De la Gala, a visitar el estado y me plantearon un problema que estaba siendo cada vez mas explosivo. La población de la Península de Atasta se quejaba que, debido a las emisiones de Pemex, todo lo metálico se corroía incluyendo: bardas, tractores, y techos, entre otros. Las pérdidas para las comunidades eran enormes. Los pobladores bloqueaban las carreteras y las operaciones de Pemex. La empresa no reconocía ninguna responsabilidad, y eso incrementaba la tensión. Nos pidieron que se hiciera un estudio, por parte del IFUNAM, que analizara las causas de la corrosión. Hablé con Lorenzo y le pedí que el se encargara del estudio. Siendo un científico de materiales con una formación muy amplia, podía sin problema entrar a ese campo. Además, se requería un investigador que se “ensuciara las manos” viajando al lugar, recolectando muestras y trabajando horas extras. Lorenzo aceptó el reto y, en el termino de ocho meses, se había adentrado en el tema de una manera admirable y había demostrado sin lugar a duda que las emisiones de Pemex, con un gran contenido de azufre, producían la corrosión. Lorenzo era un gran mediador y convenció a Pemex con la solides de su estudio. La empresa indemnizo a los pobladores y Lorenzo les ayudo a prevenir la corrosión en el futuro. A partir de ese trabajo, Lorenzo empezó a trabajar en ese tema, se convirtió en una figura internacional y formó una cantidad muy grande de jóvenes en ese tema. Como seguimiento del proyecto, Lorenzo organizo y dirigió por un tiempo el Centro de Investigación en corrosión del Golfo de México, de la Universidad de Campeche, el cual es todavía una de las instituciones de investigación mas activas del Sureste.

Su investigación cubrió un muy amplio espectro de temas. Por un lado, ciencia básica como: superconductores de alta temperatura, dislocaciones, súperaleaciones, entre muchos otros los cuales fueron publicados en revistas científicas de alto nivel. Por otra parte, trabajó en temas aplicados, como las propiedades antifricción de productos a base de coco, energía eólica, energía de mareas, ingeniería de ductos, tierras raras, entre muchos otros.

Lorenzo impulsó la creación de empresas de base tecnológica, aspecto que es muy poco desarrollado en México, y que es la base del progreso en muchos países. Una de las desgracias actuales es la de los jóvenes que completan su formación de alto nivel y pero que no encuentran trabajo. La creación de empresas propias da una salida que beneficia a todos. Lorenzo fue pionero en impulsar esa alternativa. Las empresas que el creó dieron trabajo a más de 18 doctores en ciencias y a muchos jóvenes con licenciatura. Ayudó, además, a fundar la incubadora de empresas del estado de Morelos. Lorenzo demostró que no es incompatible ser científico de alta calidad con el desarrollo de tecnología. Además de sus casi 200 publicaciones científicas, Lorenzo tenia 10 patentes y fundó empresas. Lorenzo fue pionero, en México, de lo que es el concepto de científico moderno a nivel Mundial.

La personalidad de Lorenzo afable, sincera y sencilla (la de un norteño de pura cepa), le ganó amigos en todas partes. La mayoría del tiempo estaba sonriendo y animando a la gente. Su inteligencia y capacidad científica le ganó el respeto y admiración de sus pares. Como buen científico, Lorenzo participó en controversias, pero siempre con respeto.

Cuando se escriba la historia de la ciencia moderna en México, Lorenzo Martínez Gómez tendrá un lugar especial. Para mi representa la perdida de un gran amigo. En las relaciones humanas siempre hay un intercambio de beneficios. Cualquier cosa que yo haya hecho por Lorenzo es nada comparado con lo que hizo por mi

Descanse en paz mi querido amigo.

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