Lunes, 06 Julio 2020 21:01

Afortunadamente la infección por SARS-CoV-2 ha sido razonablemente benévola con la población infantil. Los niños son los menos afectados por esta enfermedad. Una de las primeras publicaciones que daba cuenta de esto fue una carta publicada en el New England Journal of Medicine en el número de abril 23, obviamente de un grupo de China que en ese entonces era el país con la mayor experiencia en la enfermedad. En dicho comunicado se mostró que de los 72,314 casos reportados en China, para marzo 10, menos del 1 % habían ocurrido en niños menores de 10 años de edad.

Para conocer el espectro de la enfermedad en niños, los autores se dieron a la tarea de estudiar sistemáticamente niños con síntomas sospechosos de COVID-19 o aquellos asintomáticos, con antecedentes de haber tenido contacto con personas infectadas por SARS-CoV-2. De 1391 niños estudiados se confirmó infección por SARS-CoV-2 en 171, es decir el 12.3 % de la muestra. En estos 171 niños con COVID-19, la edad promedio fue de 6.7 años, distribuidos de la siguiente forma: menores de un año el 18%, de uno a cinco años el 23%, de seis a diez años el 34 % y de 11 a 15 años el 25 %. El 60% eran niños y 40% niñas. La enfermedad fue totalmente asintomática en el 16%, con infección del tracto respiratorio superior, es decir como gripa en el 20%, y evidencia clínica o radiológica de neumonía en 65%. En casi todos había evidencia de un familiar infectado. Las manifestaciones clínicas más frecuentes fueron tos en 48%, garganta roja en el 46% y fiebre en 41%. Las manifestaciones en otros órganos y sistemas fueron poco frecuentes. Del total de la muestra solo un niño desafortunadamente falleció (1 de 171, 0.05%).

En México, con los datos publicados en línea por las autoridades tenemos lo siguiente: hasta el jueves 2 de julio se habían reportado un total de 231,770 casos de COVID-19, con 28,510 pacientes fallecidos (12.3 %). Del total de casos, 4,021 han ocurrido en personas menores de 19 años y de estos, 2,425 en niños de nueve años o menos, es decir, el 1% de los casos de COVID-19 en México han ocurrido en niños menores de 10 años. Si consideramos que representan alrededor del 20 % de la población, esto muestra claramente que los niños son mucho menos susceptibles a desarrollar la enfermedad. Aclaro que no sabemos cuantos puedan desarrollarla pero que sean asintomáticos. En los niños el sexo no parece tener efecto sobre la frecuencia de la enfermedad, ya que el 48% fueron niñas y el 52 % niños.

De los niños menores de 10 años, 662 han requerido hospitalización, lo que significa el 27 % del total de niños y el 0.028 % del total de pacientes con COVID-19 en el país. Desafortunadamente 58 han fallecido, lo que representa el 2.3 % de mortalidad, bastante menor que la observada en los adultos. En el sitio no se especifica si algunos de estos niños tenían o no una enfermedad prexistente, pero es probable, ya que en varias series se reporta que suelen ser niños con leucemia o cáncer, u otro tipo de enfermedad grave. De cualquier forma, no deja de ser una tragedia que ocurran estas defunciones. Mis pensamientos y solidaridad con las familias afectadas.

Hasta aquí he comentado lo poco frecuente que es el COVID-19 en niños y que, además, cuando algunos llegan a enfermar, en la apabullante mayoría ocurre una enfermedad leve, de la que se curan sin problema. Dicho esto, a mediados de febrero las autoridades de salud en Inglaterra alertaron sobre un nuevo síndrome en niños asociado a la infección por SARS-CoV-2, extraordinariamente raro, al que se la ha denominado síndrome de inflamación multisistémica en niños (Multisistemic Inflamatory Syndrome in Children (MIS-C)) y del cual dos grupos en Estados Unidos publicaron artículos en línea al respecto el pasado 29 de junio en New England Journal of Medicine. Uno es una recopilación hecha en 26 Estados de la Unión Americana y el otro fue realizado en el Estado de Nueva York. En el primero se recopilaron 186 casos de niños con MIS-C que muestran las siguientes características: promedio de edad de 8.3 años, 62 % hombres. La gran mayoría era previamente sanos (73%) y en 131 se obtuvo positividad para la prueba de SARS-CoV-2, ya sea por PCR o por anticuerpos. De los 186 niños, 164 (88%) requirieron hospitalización y a diferencia de lo comentado anteriormente, la mayoría tenía manifestaciones en diversos órganos y sistemas: gastrointestinal en 92%, cardiovascular en 80%, hematológico en 76%, en la piel y mucosas en 74% y respiratorio en 70%. 148 de los internados requirieron de atención en la terapia intensiva, de los cuales 4 fallecieron. En el estudio de Nueva York se confirmaron 95 casos similares a los anteriores; 83 % requirieron terapia intensiva y dos fallecieron. Gracias a la terapia intensiva, considerando la enorme gravedad de este síndrome, la mortalidad es bastante baja.

El MIS-C es entonces un nuevo síndrome en niños que se parece un poco a otros dos ya descritos: el síndrome de choque tóxico, usualmente asociado a infecciones bacterianas y una enfermedad llamada Kawasaki, que ocurre en niños muy pequeños. Todo parece apuntar a que se trata de una respuesta inmunológica exagerada a la presencia del SARS-CoV-2. Un poco parecido a lo que ocurre, por supuesto con mas frecuencia en adultos en los que al parecer es la respuesta inmune exagerada la responsable de los casos graves.

Cuando fui estudiante me gustaba que todos los libros editados en Estados Unidos tienen siempre una leyenda al principio que dice: Medicine is an ever-changing science (la medicina es una ciencia cambiante), porque la ciencia avanza y la medicina cambia al encontrarse nuevos métodos diagnósticos o terapéuticos. Lo que no pensábamos en ese entonces era que también puede ser muy cambiante si surgen nuevas enfermedades. A los seis meses de que apareció una nueva enfermedad, COVID-19, ahora aparece otra asociada con esta, MIS-C.



Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

Unidad de Fisiología Molecular, Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM e Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán

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