Miércoles, 07 Octubre 2020 09:46

Alfonso Larqué

Alternativa de desarrollo ocupacional para doctorados jóvenes, sin trabajo

Alfonso Larqué Saavedra*

Miembro del Comité de Tecnología y Diseño Comité de Tecnologia y Diseño



“En el pasado, hacer ciencia era un reflejo de la riqueza de un país. Ahora, la ciencia es lo que produce riqueza”

Se plantea alternativa de desarrollo ocupacional de los doctorados jóvenes, sin los cuales no podremos generar riqueza.

Como todos sabemos, en el momento actual, la capacidad instalada para contratar a los graduados con doctorado ha desaparecido Ni la industria, ni los centros públicos de investigación, ni las universidades o tecnológicos, ni el aparato gubernamental, tienen plazas para contratarlos, problema que, por cierto, no es exclusivo de México.

En 1991 con el objeto de consolidar una planta de científicos y tecnólogos de alto nivel para fortalecer el desarrollo de México, CONACYT, en un programa visionario, planteó como proyecto el consolidar el posgrado nacional para la formación de recursos humanos. Se hizo la convocatoria correspondiente, se integraron grupos de evaluadores y se prosiguió a revisar, acotar, y poner las bases para establecer el llamado programa que ahora se conoce con el nombre de Programa Nacional de Posgrado, que atiende la formación a nivel de doctorado. Para esta iniciativa, se tuvo el recurso económico para apoyarlo, y este esfuerzo conjunto de las instituciones de educación superior, la comunidad académica y el CONACYT han permitido consolidarlo. De manera paralela, se ha mantenido el programa de formación de recursos humanos en universidades de otros países. Todo, con el objeto de consolidar una planta de científicos y tecnólogos de alto nivel para fortalecer el desarrollo de México. El proyecto de formación de recursos humanos fue más allá y con fondos presidenciales, en ese mismo año de 1991, se creó el programa de repatriación y retención de doctorados, que era coordinado por el CONACYT

Han pasado casi 30 años y el programa ha cumplido su objetivo fundamental y merece el reconocimiento público.

Sin embargo, hay que atender el producto por excelencia de los posgrados, que son los recursos humanos formados, que demandan un sitio en el cual puedan desarrollar las capacidades aprendidas.

Las alternativas ocupacionales de los años 90 fueron exitosas porque se contaba con la disponibilidad de plazas. Los programas establecidos de repatriación y retención al inicio del siglo XXI empezaron a desaparecer.

A imagen y semejanza de lo que existe en los países desarrollados, el CONACYT estableció el programa de posdoctorados que tuvo buena acogida, pero con una gran limitante: se contratan doctorados para desarrollar las ideas del investigador responsable del proyecto, quedando prácticamente en cero la autonomía para que el doctorado contratado demuestre su talento. El modelo de cátedras patrimoniales creado en el 2017 por CONACYT lo comentare en otro momento.

Existe una alternativa de desarrollo ocupacional que se propone en el presente escrito, cuyo objetivo central es capitalizar y apoyar el talento de los doctorados jóvenes, que no tienen trabajo. Debe quedar claro que la propuesta no es del todo original y más bien podría enmarcarse en los modelos que han tenido otros países para capitalizar talento. Tal es el caso del programa de la Academia de Ciencias de China, que ha establecido su programa de los 100 talentos, o bien el que existe en Estados Unidos, que es convocado por las Academias Nacionales de Ciencias dentro de su llamado Research Associateship Programs, atendido directamente por el National Research Council (y que puede leerse en www.nationalacademies.org/rap (Science 26 de Agosto, 2011).

La propuesta es la de establecer, a la brevedad, un programa que se podría llamar “investigadores por proyecto” con las siguientes características:

1.- Que los recién graduados de doctorado puedan aplicar a las convocatorias abiertas del CONACYT, sin que se les exija tener oficialmente una institución de adscripción. El nombramiento que se propone deberá utilizarse a lo largo de la convocatoria que será el de “Investigador por Proyecto”.
2.- Que los formatos correspondientes tengan la ventana que permita anotar que, del recurso del proyecto, en caso de ser aprobado, se podrá cubrir el salario y el seguro médico del “investigador por proyecto”. Una cantidad de 350 mil por año sería deseable.
3.- Que los formatos oficiales del CONACYT para aplicar por fondos de investigación no sean diferentes a los ya establecidos, y que el concurso por los fondos siga el camino regular establecido para todas las propuestas, privilegiando la excelencia y buena calidad de los proyectos; es decir, que los proyectos sean analizados con la misma rigurosidad que las propuestas de los investigadores establecidos.
4.- Que exista el requisito de que el sustentante dentro de este programa consiga el compromiso, la disposición y autorización de la institución donde se desea proseguir el proyecto a desarrollar (sea laboratorio de la industria, centro público de investigación o universidad o tecnológico), se trate de investigación básica, desarrollo tecnológico o de innovación en cualquier área del conocimiento. En este sentido, el candidato deberá buscar el mejor laboratorio o centro en el país para el desarrollo del proyecto. Seguramente las empresas estarán muy interesadas en la incrustación de este tipo de proyectos para favorecer desarrollos tecnológicos innovadores.
5.- Que deberá quedar claro en todo momento que la institución o empresa que reciba a estos investigadores para el desarrollo del proyecto, no tendrá responsabilidad laboral con el “investigador por proyecto”, ni la obligación de contratarlos, como era el caso de los programas de repatriaciones o retenciones.
6.- Para la administración de los recursos se propone que el CONACYT contrate un despacho central que maneje este tipo de cuentas, con el objeto de que se observe la normatividad correspondiente y se le brinde el apoyo necesario al investigador por proyecto.

Seguramente el CONACYT podría proponer la ingeniería más adecuada para este modelo de apoyar talento.

Los jóvenes doctorados aplicarán, a las demandas de las convocatorias de la misma forma que lo hacen los investigadores establecidos y si son evaluados favorablemente por los comités ad hoc que el CONACYT seleccione para la evaluación de los mismos, serán los que reciban el recurso.

La presente propuesta nace de la necesidad de capitalizar lo que se ha sembrado vía el CONACYT durante los últimos 30 años de esfuerzo ininterrumpido: apoyar el fortalecimiento y desarrollo de la ciencia con doctorados que tienen talento, para que atiendan campos de urgente desarrollo para nuestro país. Existen campos que demandan nuevas formas de aplicar el conocimiento como lo son la seguridad; el de ingenierías funcionales para mitigar el cambio climático; el de la restauración de ríos, suelos, lagos, que se han contaminado; la seguridad alimentaria—que cada vez está más distante; el de enfermedades emergentes, por mencionar algunos.

Busquemos opciones de trabajo para nuestros graduados y pongámoslas a discusión. En una tarea pendiente que debemos compartir y atender permanentemente.



*Coordinador de Agrociencias, Academia Mexicana de Ciencias,
Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias,
Centro de Investigación Científica de Yucatán.

Inicio