Miércoles, 06 Enero 2021 00:10

Enrique Sucar

La paradoja del desarrollo de la computación en México

Dr. Luis Enrique Sucar Succar

Miembro del Comité de Tecnología y Diseño Comité de Tecnologia y Diseño



La computación surge hace unos 75 años, a mediados del siglo pasado, con el desarrollo de las primeras computadoras y al mismo tiempo, los principios científicos de la computación. En poco tiempo se ha convertido en una tecnología esencial para la vida moderna y el desarrollo económico.

La computación es una tecnología omnipresente en las actividades de la vida cotidiana; en particular en estos tiempos de pandemia en que se ha vuelto clave para trabajar y estudiar en casa, y comunicarnos. Es la actividad productiva de una buena parte de la población en el nivel profesional y técnico, en una amplia gama de áreas, e impacta significativamente en el producto interno bruto y en la calidad de vida. La computación seguirá creciendo y su importancia estratégica se incrementará conforme nos adentremos en el siglo XXI, por lo que su desarrollo y fortalecimiento debería ser una prioridad nacional.

México tiene diversas ventajas para crear su propia tecnología computacional y convertirla en un motor de desarrollo: un importante número de estudiantes en diversas carreras relacionadas a la computación, cercanía al mayor mercado del mundo, y una cultura tradicionalmente creativa. Además, el desarrollo de una industria computacional no requiere de altas inversiones como otras, la petroquímica o automotriz, por ejemplo. ¿Porqué, entonces, no hemos desarrollado una importante industria computacional basada en nuestra propia tecnología?

Diversos factores han frenado el avance de la computación en México, incluyendo la investigación, el desarrollo tecnológico y la industria.

La investigación es crítica para el desarrollo de un área tan dinámica como la computación. Las grandes empresas actuales como Google, Apple, Facebook, etc., no existían hace pocos años, y en su mayoría surgieron de nuevas ideas producto de la investigación y desarrollo. A pesar de inicios prometedores de la investigación en computación en México con la llegada de la primera computadora a la UNAM hace más de 60 años, su desarrollo no ha sido el esperado. En contraste con otras disciplinas científicas consolidadas, como la Física, la Química, la Biología y las Matemáticas; la computación transitó por muchos años por un ambiente de incomprensión e indiferencia, en el que los científicos de la computación se veían como personal de apoyo técnico. Incluso actualmente no existe un centro dedicado a la computación en los dos sistemas de investigación más importantes de México, la UNAM y los Centros CONACYT; algo inconcebible dada la importancia e impacto de la computación. Tampoco el Sistema Nacional de Investigadores ha sido favorable a la computación. Por un lado, hasta hace poco tiempo no se reconocían los desarrollos tecnológicos, algo esencial en esta área. Por otro lado, no se consideran las publicaciones en los congresos, que es el medio preferido de la comunidad internacional, lo que está aislando a los investigadores mexicanos. Aunque hay una creciente comunidad de investigadores en computación, los números son todavía realmente pequeños; falta la masa crítica, los estímulos adecuados y el apoyo del gobierno y la industria para lograr un verdadero impacto.

En cuanto al desarrollo tecnológico en computación, la situación es muy pobre en nuestro país, dependemos en su mayor parte de tecnología extranjera. Hay diversos factores que explican esto: (a) falta en general de una cultura tecnológica, (b) carencia de estímulos y reconocimiento a los investigadores por el desarrollo tecnológico, (c) poco apoyo del gobierno para el desarrollo de tecnología, (d) falta de interés en desarrollar su propia tecnología de la mayor parte de la industria nacional, que depende de la compra de tecnología en el extranjero. En consecuencia, hay muy poca tecnología computacional hecha en México, y la mayor parte por empresas transnacionales.

La mayor parte de las empresas de computación en el mundo han surgido del emprendimiento de estudiantes e investigadores como “start-ups”; en México no contamos con un ecosistema adecuado para que florezcan las nuevas empresas tecnológicas. Por un lado, hasta hace poco tiempo era un delito para los investigadores en instituciones públicas participar en empresas derivadas de su investigación; dado que la mayor parte de la investigación en México se realiza en universidades y centros públicos, esto impedía que generarán empresas. Aunque la ley cambió en 2015 y ya se permite, todavía muchas instituciones no han actualizado sus reglamentos, y el proceso de licenciamiento de la tecnología sigue siendo en general lento y burocrático. Por otro lado, un elemento esencial para el desarrollo de empresas tecnológicas es el capital de riesgo, sobre todo en las etapas iniciales de las empresas. Este tipo de inversionistas es prácticamente inexistente en nuestro país, donde la mayor parte de los fondos de inversión se enfocan a empresas en etapas más avanzadas. Aunque han empezado a surgir nuevas empresas de computación, todavía su número es muy bajo; y como lo demuestra la experiencia en otros países, se requiere de muchas “semillas” para que algunas crezcan y eventualmente florezcan en grandes empresas.

Se requiere de un esfuerzo nacional, liderado por el gobierno, para revertir esta situación; incluyendo la creación de al menos un instituto nacional de investigación en computación, apoyando la investigación y el desarrollo tecnológico en computación, y facilitando la creación de “start-ups”. ¡Hay que impulsar en México la industria del Siglo XXI, la computación y la inteligencia artificial!




Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

Premio Nacional de Ciencias 2016

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