Miércoles, 11 Diciembre 2019 16:10

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Propuesta de un modelo ágil para la innovación



En las Universidades y Centros de Investigación se tiene un creciente interés por realizar proyectos innovadores. En este sentido, es importante definir qué entendemos por innovar. La innovación puede entenderse como el proceso que convierte a una idea en valor para la sociedad y resulta en ganancias sustentables para la empresa.

Si nos basamos en esta definición, entonces podemos plantear las siguientes preguntas: ¿sabemos cuáles son las necesidades de la sociedad?, ¿generamos valor?, ¿obtenemos ganancias? A primera vista, podríamos decir que la Academia no está relacionada con estos aspectos; sin embargo, la Ciencia Básica, y tal como lo menciona Peter Gruss (2018), la Ciencia y la Investigación no sólo son importantes para impulsar el desarrollo de nuevos productos y procesos, sino también son esenciales para resolver los principales desafíos mundiales. Por otro lado, Robert Solow (1956), Premio Nobel en Economía, mencionó en su contribución a la Teoría de la Economía, que los impulsores clave del crecimiento económico en los países industrializados no son el trabajo y el capital solamente, sino los avances tecnológicos.

La investigación básica es el motor clave de la innovación. Los conocimientos adquiridos sobre las leyes de la naturaleza crean las bases de la innovación; son la base sobre la cual se construirán los desarrollos del futuro.

En nuestro país existen muy contadas experiencias de una vinculación duradera entre los centros de investigación y universidades con las empresas. Esto en parte se debe a la tradicional desvinculación entre unos y otros. Si las empresas son grandes, contratan la tecnología en el extranjero y la implantan dentro de un esquema de aprendizaje de ésta entre los ingenieros y técnicos de la empresa. Si las empresas son pequeñas (una gran proporción de ellas en el país) no tienen los suficientes recursos para implantar nuevas tecnologías. Existe un gran vacío entre los nuevos desarrollos de ciencia básica y aplicada que se generan en las universidades y centros tecnológicos con las necesidades de la industria. No existe diálogo entre la oferta tecnológica y las necesidades de la sociedad.

3.1. Acciones posibles con sus posibles repercusiones

Aparece otro gran desafío que enfrentan, tanto la industria como la ciencia, en relación al método para utilizar los resultados de la investigación básica de manera más eficaz para impulsar la innovación. Desafortunadamente, todavía no estamos logrando transferir adecuadamente el conocimiento de nuestros investigadores a las empresas. La ciencia y la industria deben entrar en un diálogo constructivo en una etapa más temprana. Es aquí donde podemos integrar un Modelo de Innovación ágil, con el objetivo de inventar y desarrollar productos que beneficien a la sociedad.

El Modelo de Innovación Ágil se enfoca en aumentar la eficiencia al capturar los comentarios de la sociedad de manera temprana y frecuente y minimizar las pérdidas durante el ciclo de desarrollo del producto. El proceso prioriza la experimentación sobre la planificación elaborada y celebra la mejora continua e incremental.

La innovación ágil consiste en una combinación de tres metodologías principales:

• La capacidad de identificar nuevas oportunidades mediante el uso del “Design Thinking”.

• La capacidad de desarrollar, crear prototipos, aprender, validar y mejorar soluciones empresariales de forma rápida y con menos recursos.

• La capacidad de aplicar procesos ágiles, que permitan a los equipos reducir las pérdidas de tiempo y materiales, realizar mejoras incrementales y eliminar la burocracia que a menudo dificulta la innovación.

Por lo tanto, sería recomendable que la vinculación academia-industria se realice en las etapas tempranas, con el fin de encaminar esfuerzos al desarrollo de productos que resuelvan el problema de la industria y de la sociedad. Desde la Academia debemos buscar una mayor empatía con la sociedad, desarrollando productos y procesos que no sólo den respuesta a nuestras interrogantes científicas, sino que en el mediano plazo estén encaminadas a la identificación y resolución de problemas. Esta identificación sólo se puede lograr si tenemos un acercamiento con la sociedad con el fin de identificar cuál es nuestra propuesta de valor. De esta forma, y como se mencionó anteriormente, estaremos en mejores condiciones de dirigir los recursos y esfuerzos hacia una menor pérdida y mayor ganancia.

Un medio para lograr este objetivo es la creación de centros tecnológicos de servicios a la industria que tengan como función servir de enlace entre la universidad e institutos de investigación y la industria. Esta idea no se contrapone a la creación de fideicomisos para la transferencia tecnológica. De hecho, la complementa. Las instituciones de investigación podrían ceder la propiedad intelectual y las patentes a estos centros, los cuales tendrían el conocimiento para desarrollar los procesos de escala de laboratorio a escala de planta piloto. Estos centros tecnológicos utilizarán la tecnología desarrollada en los centros de investigación y serán responsables de su gestión, tomando en cuenta el potencial de mercado y una visión de negocios.

Los centros de servicios a la industria serían creados con capital mixto, tanto de las empresas como del gobierno, y tendrían dos objetivos principales en sus planes de trabajo: formar tecnólogos en áreas estratégicas (en conjunto con las universidades tecnológicas) y en entrar en contacto con las tecnologías y patentes generadas en los centros de investigación y universidades.

Para este propósito, estos centros de servicios a la industria estarían continuamente informándose sobre los resultados de investigaciones en campos específicos generados por los centros de investigación y universidades. Cuando se identifica un nuevo producto o proceso que potencialmente pueda tener impacto en la sociedad, los centros de investigación y universidades cederían la propiedad intelectual a estos centros de servicios a la industria, de acuerdo a la normatividad presente, y de tal forma que las universidades se beneficien con el pago por la transferencia de la tecnología y las futuras regalías por la comercialización del producto. Con la nueva tecnología, los centros de servicio a la industria podrían desarrollar prototipos y procesos a nivel piloto e industrial. La relación de estos centros con las industrias es un aspecto clave para su escalamiento y producción.

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