Lunes, 23 Agosto 2021 14:04

Gerardo Gamba

La tercera dosis se ve en el horizonte

Dr. Gerardo Gamba Ayala

Comité de Ciencias Naturales Comité de Ciencias Naturales



Mientras que todavía hay personas que no han aceptado recibir una primera dosis y países enteros a los que no les ha llegado ninguna vacuna, los sucesos de las últimas semanas apuntan a que se va a considerar la necesidad de una tercera dosis.

Queda claro por varias publicaciones que las personas con deficiencia del sistema inmunológico requieren de una tercera dosis. Como ejemplo cito una carta publicada en el New England Journal of Medicine que muestra el resultado de un estudio realizado en 101 pacientes con un trasplante de órgano sólido (78 riñón, 12 hígado, 8 corazón o pulmón y 3 páncreas), que recibieron dos dosis de la vacuna Pfizer/BioNTech con un mes de diferencia y una tercera dosis, en promedio, 60 días después de la segunda (DOI: 10.1056/NEJMc2108861). Todos estaban inmunosuprimidos por diversos medicamentos. La prevalencia de anticuerpos anti SARS-CoV-2 subió del 40% al 68% cuatro semanas después de la tercera dosis. Eso nos deja aún con un 32 % de pacientes sin respuesta, inclusive con tres dosis y que eran los que tenían mayor nivel de inmunosupresión. Queda claro que los enfermos con deficiencias inmunológicas requieren de una tercera dosis y algunos de ellos quizá, requieran de la cuarta dosis.

Es probable que la variante delta haya venido a romper el esquema que se tenía planeado. A la pregunta de si las vacunas hubieran conferido inmunidad permanente a la cepa original del SARS-CoV-2 quizá nunca tengamos respuesta precisa, porque por selección natural, esa variante ha ido desapareciendo. Ha sido reemplazada por la delta, que tiene mucho más facilidad de transmisión. Muchos estudios muestran que la eficiencia de las vacunas, aun para la variante delta es bastante buena (algunos comentados previamente en esta columna). Sin embargo, un pre-print de Israel recientemente publicado sugiere que quizá no lo sean por mucho tiempo.

En este estudio se analizaron los reportes positivos a SARS-CoV-2 ocurridos entre junio y julio en individuos que recibieron la segunda dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech entre enero y abril y se agruparon, los de enero-febrero como “tempranos” y los de marzo-abril como “tardíos”. Para análisis, sujetos de cada grupo se parearon por múltiples factores incluyendo edad, comorbilidades, ciudad de residencia y estatus económico. De 1,352,444 sujetos elegibles se parearon 329,177 por grupo. Se registraron 1,151 casos positivos a SARS-CoV-2 en el grupo de tempranos (0.34%) y 706 en el de tardíos (0.21%). El análisis multivariado mostró que ser del grupo de tempranos aumentó el riesgo de positividad a SARS-CoV-2. De hecho, los vacunados en enero tuvieron 2.6 más riesgo de COVID que los de abril. Dado que la variante delta se volvió la prevalente en Israel, esto sugiere que con el tiempo la inmunidad conferida por la vacuna en contra de la variante delta quizá disminuye.

No hay que entrar en pánico. El estudio comentado es un pre-print. Falta que pase la revisión por pares. Por otro lado, solo analizaron casos de positividad para SARS-CoV-2, pero no se comenta nada sobre la gravedad, que muy probablemente fue baja, ya que son individuos vacunados. De cualquier forma, estudios como este están abriendo la posibilidad a la tercera dosis de vacuna, que por cierto el Presidente Biden ya anunció hace un par de días para la población de USA, siempre y cuando, por supuesto, lo autorice la FDA. Por otro lado, se ha iniciado ya, al menos en Pfizer/BioNTech la producción de vacunas que incluyan la secuencia de la variante delta.



Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010

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