Lunes, 15 Noviembre 2021 08:34

Gerardo Gamba

Hay que seguir insistiendo en la vacunación universal

Dr. Gerardo Gamba Ayala

Comité de Ciencias Naturales Comité de Ciencias Naturales


Según los datos publicados por las autoridades de la Ciudad de México el número de pacientes hospitalizados por COVID el pasado viernes era de 514. Este es el número más bajo que hemos visto desde que inició la pandemia. En los picos de las tres olas tuvimos alrededor de 4,500, 8,000 y 3,500 camas ocupadas por COVID, respectivamente, durante varias semanas en cada una. Sin embargo, esto no quiere decir que la pandemia ya terminó. No sabemos si vamos a tener una nueva ola en los próximos meses. La vacunación ha cambiado el patrón de la epidemia. Un reportaje del New York Times del pasado jueves muestran que la protección conferida por las vacunas contra la infección va disminuyendo lentamente con el tiempo, pero no así, la protección contra las formas graves o muertes. Esta se mantiene por arriba del 93%. De cualquier forma en varios países del mundo ya se está aplicando el refuerzo de la vacuna, primero para mayores de 65 años y en algunos casos, ya para toda la población mayor de 18 años. Adicionalmente, en varios de esos países ya están vacunando a los habitantes de 5 a 17 años.

Traigo el tema de la vacunación de niños porque el jueves pasado salió publicado en el New England Journal of Medicine el estudio que apoya la aplicación de la vacuna de Pfizer a los niños de 5 a 11 años. En este trabajo 2,268 niños de 5 a 11 años fueron asignados en forma aleatoria a recibir la vacuna de Pfizer en 1,517 o placebo en 751. La dosis que se aplica en niños es la tercera parte de la que se administra en adultos. Es decir, con cada vacuna de adulto se puede inmunizar a tres niños. Todos los vacunados desarrollaron niveles adecuados de anticuerpos y los efectos secundarios fueron mínimos y ninguno serio. A los 2.3 meses de seguimiento habían desarrollado COVID 3 niños del grupo de vacuna (3 de 1517; 0.2 %) contra 16 del grupo placebo (16 de 751; 2%). La diferencia es de 10 veces más casos de COVID en el grupo placebo que en el grupo de vacuna. Además de la protección a los niños, la otra consecuencia de inmunizarlos será ayudar a romper la cadena de transmisión.

Me da la impresión de que en nuestro país ya se nos olvidó la tragedia que ha significado esta pandemia. Veo cada vez más reuniones con saludos de manos, abrazos y besos. Me parece que la conducta de saludarse de lejos, o si acaso con el codo, debería de seguir observándose cuando menos, durante la época invernal en que esperamos a la influenza estacional y de preferencia, hasta que estemos seguros de que no viene otra ola de COVID. Hace un año constatamos que esta conducta fue muy útil para prevenir la influenza.

Nuestro gobierno no quiere autorizar ni los refuerzos para adultos, ni la vacunación de adolescentes y niños. No vacunar a toda la población por razones económicas parece un error, porque los costos de atención son muy altos y por supuesto, las vidas no tienen precio. Si bien las vacunas han reducido el riego de muerte en 95%, no lo han llevado a 0, por lo que mientras más casos tengamos en las próximas olas, seguiremos viendo algunas defunciones en gente vacunada. La negativa del gobierno va a traer más desigualdad social. La población con recursos terminará viajando al extranjero a recibir el refuerzo y a vacunar a sus niños, por lo que serán quienes no puedan hacer esto los que queden más desprotegidos.



Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

Unidad de Fisiología Molecular, Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM e Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán

Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010

Inicio