Martes, 18 Enero 2022 08:05


Hace unos días corrió la noticia de que en la Universidad de Maryland en los Estados Unidos le trasplantaron a un hombre de 57 años un corazón de cerdo, modificado genéticamente para disminuir el riesgo de rechazo. El hombre con una insuficiencia cardíaca terminal por una arritmia incontrolable tuvo que ser conectado a una bomba de circulación extracorpórea para mantenerlo con vida y por diversas razones no era candidato a un trasplante de corazón de donador fallecido. Se procedió entonces a un tratamiento completamente experimental, que se venía planeando con tiempo, y que el paciente, ante el sombrío pronóstico de muerte inmediata, aceptó. Ha ocurrido en algunas ocasiones que pacientes sometidos a tratamientos riesgosos y experimentales, bajo la presión de intentarlo o morir, han resultado en algo útil para el paciente y benéfico para la ciencia médica.

El caso se presta a varios comentarios interesantes que van desde el desarrollo de la ciencia médica, la visión a futuro que se necesita para embarcarse en este tipo de proyectos y aspectos éticos que surgieron y surgirán al respecto.

Primero, se trata de un corazón de cerdo modificado genéticamente. Sin conocer mucho el detalle todavía, ya que la información está aún a nivel de notas periodísticas y en los sitios de internet interesados, se trata de una compañía que viene trabajando ya de tiempo atrás en hacer cerdos con modificaciones genéticas. Hay que aclarar en este punto que por años hemos utilizado válvulas cardiacas de cerdo para reemplazar las válvulas en pacientes que así lo requieren. Como las válvulas están constituidas exclusivamente por tejido fibroso, no generan el problema de rechazo porque sin tener vasos sanguíneos el tejido no entra en contacto con el sistema inmune del enfermo.

En este caso, se trata de una cepa de cerdos a los que por un lado, les eliminaron tres genes del cerdo, ya identificados como responsables de hacer unas proteínas que de estar presentes producirían respuesta inmune enorme en el huésped, induciendo el rechazo inmediato del órgano. A la misma cepa le fueron insertados seis genes humanos que servirán para que el paciente acepte el órgano del cerdo y, finalmente, un décimo gen fue eliminado, porque en los cerdos el corazón sigue creciendo a pesar de llegar a la vida adulta y se eliminó el gen responsable de esto, para evitar que el corazón trasplantado siga creciendo, ya que en caso de que el trasplante funcione bien, sería un problema en algunas semanas que el corazón aumente de tamaño.

Desde el punto de vista quirúrgico, si bien ya existen los trasplante cardíacos desde hace muchos años, no deja de ser una cirugía extensa, que requiere de muy alta especialización. Seguramente los cirujanos que realizaron este trasplante tuvieron que hacer modificaciones e innovaciones para adecuar el procedimiento, al tratarse de un corazón de cerdo. Mi reconocimiento a los cirujanos que día con día realizan procedimientos altamente complejos que requieren de un esfuerzo físico y mental de muy alto nivel.

Desde el punto de vista de la visión a futuro, el trabajo es realmente asombroso. Aquí tenemos una empresa que invierte fuerte cantidad de recursos en hacer la investigación y procedimientos necesarios para modificar genéticamente cerdos que permitan adecuarlos para donación de órganos a humanos, sabiendo que, es un procedimiento que podría no resultar adecuado y, por lo tanto, no ser rentable y conllevar a pérdidas cuantiosas, o bien, que de ser exitoso, llevará mucho tiempo lograr que este tipo de terapia se convierta en algo establecido, como para ser rentable y generar ganancias. Ese tipo de visión a largo plazo es lo que hace a las empresas grandes a lo largo del tiempo.

Finalmente, los problemas éticos relacionados con el procedimiento. De inmediato generó un cuestionamiento que, afortunadamente resulto con rapidez. En un reportaje en un diario americano se comentó que el paciente que recibió el trasplante, 34 años atrás había sido artífice de una agresión con arma blanca a un sujeto que le produjo parálisis, motivo por el cual estuvo en prisión con una condena de 10 años, que resolvió en seis, debido a buen comportamiento. El diario quería generar en cierta forma la controversia de si el paciente merecía o no un tratamiento tan costoso. Sin embargo, los médicos tratantes rápidamente hicieron la aclaración de lo que es uno de los preceptos más antiguos e importantes de la medicina. Un enfermo es un enfermo y la decisión terapéutica a la que se llegue se basa exclusivamente en su historial clínico, sin que esta sea afectada por antecedentes de ningún tipo. Los médicos no estamos para juzgar a los enfermos, sino para procurar su salud.

Con seguridad, sin embargo, de funcionar el procedimiento generará cuestionamientos éticos importantes como la utilización de animales para generar donantes de órganos o bien, lo que se tomará en cuenta en un momento dado para decidir si un paciente debiera recibir un corazón humano de donador fallecido o bien, un corazón de cerdo modificado genéticamente. Estoy seguro de que, de llegar el momento, el asunto será abordado con mucha seriedad por diversidad de especialistas relacionados con el asunto.

Por el momento, nos toca presenciar lo que podría ser un hito en la evolución de una terapéutica médica de gran necesidad, como los trasplantes, pero con la limitante del reducido número de órganos disponibles en relación con la larga lista de gente que lo necesita. En unos años este procedimiento podría llegar a ser estándar en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca terminal.



Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

Director de Investigación, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y Unidad de Fisiología Molecular, Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM

Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010

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